Escapar de sí en medio del mundo, despertar de una pesadilla de años y reintegrarme al mundo para volver a pertenecerme. Inexplicable desfachatez o inconsciente debilidad, desconfianza al asar que sería viciosamente malo. Dejarte a la deriva, miradas al piso, horizontes inconsistentes, romperte el tiempo que invertiste en vano, bajo ceros. Desconcertante timidez incluso de cara al espejo, involuntario desenfoque manchado de deliberado, tantos endebles yo y ninguno suficiente. La respuesta siempre estuvo, tu rostro, belleza, la fuerza, alegría, la pregunta sigue latente, lagartija de sangre caliente. Devolverte el color de tu cielo, la palabra viva y el olor a nuevo, reinventarme y vivirteme sin miedo, carita de diosa ojitos de negro. …para mi esposa, febrero 12 de 2mil7
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